martes, 11 de octubre de 2016

Caso de Jenny

La niña Genie de 13 años, fue aislada severamente por su padre del contacto humano y en definitiva del mundo que le rodeaba debido a que él pensaba que padecía una discapacidad. Durante el aislamiento estuvo encerrada en su  habitación, obligada a sentarse en una silla con orinal, y su campo visual estaba limitado por las cuatro paredes de su cuarto. Por haber estado tanto tiempo atada a la “silla con orinal”, no tenía fuerza en las piernas, por lo que no podía correr, subir escaleras, agacharse, de hecho, sólo podía andar y con mucha dificultad. También, como nunca había mirado a una distancia mayor de tres metros, tenía grandes problemas para enfocar a mayores distancias, durante su cautiverio tenía prohibido hablar o emitir sonidos. Su padre le golpeaba salvajemente y únicamente fue alimentada con alimentos de bebes y huevos cocidos.
Cuando la asistente social vio a la niña, observó que aún usaba pañales y sólo transmitía sonidos infantiles, y pensó que se trataba de una niña de 7 años  con problemas de autismo, pero cuando se dio cuenta de que tenía 13 años,  inmediatamente la niña fue custodiada y los padres fueron acusados por negligencia y maltrato infantil.
Este caso tuvo una gran difusión mediática y puso en alerta a toda la comunidad científica del país, era el caso más extremo que un científico había visto hasta ese momento. Realmente se trataba del experimento prohibido, fue llevada al hospital infantil de Los Ángeles, donde se ganó el corazón de todos los médicos y científicos, ya que era frágil, inquietante, misteriosa y muchos de ellos se ilusionaron con la niña caminaba de una manera muy extraña, casi inhumana, escupía, arañaba, apenas podía hablar u omitir sonido alguno, no había aprendido a vocalizar, tenía la capacidad innata de conectar con la gente y llegaba al fondo de las personas sin decir nada, simplemente, por la mirada. Una de las cualidades de Genie era la capacidad intensa de explorar su nuevo mundo, lo hacía a través del tacto, se colocaba las cosas  cerca de la cara, como si fuera ciega o como si fuera un niña en los primeros meses de vida. Tampoco reaccionaba con la temperatura, pues no sabía distinguir entre caliente y frío.

La Licenciada en Aprendizaje de la Lengua,  psicólogo, y psiquiatra y experto en aislamiento social, formaron  parte del equipo de rehabilitación de Genie. Éstos fueron las primeras personas que empezaron su labor de aprendizaje. Posteriormente, se unieron más científicos tratando de resolver el extraño caso. Se utilizaron los equipos más especializados para medir sus ondas cerebrales mientras dormía,  y se comprobó que  la parte del hemisferio izquierdo que es el encargado del lenguaje, el análisis y la lógica, estaba atrofiado. Sin embargo, los ejercicios de memoria espacial, le daban una puntuación normal en adultos. Este estudio planteó una duda la cual sería una tarea muy difícil de resolver,  que si era retrasada  de nacimiento o lo era por su aislamiento; es una cuestión que hasta ahora sigue abierta.
La adolescente fue adoptada por la familia del psicólogo Kent,  creyéndose que mejoraría si se le permitiese entablar relaciones  y se le animase cuando empezara hacerlo. Su padre adoptivo se encargaba del aprendizaje emocional, mientras que la Licenciada en  se encargaba en el Aprendizaje de la Lengua. En los primeros años parecía que evolucionaba  y progresaba. Aprendió a pronunciar su primera palabra “doctor”, fue una de las primeras palabras que dijo.

En su segunda familia,  donde se consideró que logró su desarrollo más significativo. Dicha familia prohíbe las visitas de los científicos porque consideraban que la investigación con la niña estaba siendo objeto de la ciencia  más que de buscar su desarrollo integral como persona. Una de las tareas más importantes de esta  familia fue el despertar su contacto con el mundo físico, utilizando elementos del lenguaje para descubrir elementos del pasado.  Como utilizaba muchos gestos le enseñaron el lenguaje de los signos.

Cuando se estrena la película de “El niño salvaje”, coincide con el caso de Genie y son muchos los investigadores y científicos que se entusiasmaron con este nuevo caso, hasta tal punto que “El Instituto Nacional de Salud Mental” estuvo de acuerdo para constituir un proyecto científico para Genie, lo que supone una gran oportunidad para avanzar en el estudio sobre el lenguaje y el cerebro humano, y fue sometida a decenas de pruebas durante varios meses, con un valor más experimental que terapéutico.

Sin embargo, pasaron los meses, los años y las esperanzas empezaron a derrumbarse no era capaz de conectar las palabras y asociarlas para hacer una pregunta correcta, y aunque su tratamiento de lingüística progresaba los resultados no eran como en un principio se había creído. Durante varios años este caso no tuvo una directriz en la investigación,  debido a esto y al dinero que habían invertido para el estudio del caso, el l Instituto Nacional para la Salud Mental decidió quitar la subvención.


Finalmente, Genie volvió con su madre que en ese momento ya estaba absuelta de cargos, pero a su madre le fue imposible el mantenimiento de su hija, lo que causó que su hija fuera adoptada y pasara por 6 hogares distintos y en alguno de ellos fue objeto de castigo, de maltrato y violencia. Todo esto repercutió en el desarrollo evolutivo y emocional, hasta tal punto que hubo un retroceso en el aprendizaje, ella no volvió hablar y sólo se limitó a su lenguaje.

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